Cada vez son más los casos de niños, niñas y adolescentes que muestran en su comportamiento agresividad, inestabilidad y que llegan a cometer delitos.
Hacer frente a esta situación exige tener en cuenta diferentes factores de riesgo que afectan de una manera diferente a cada persona. Factores relacionados con entornos sociales desfavorables, estilos educativos familiares no adecuados o problemas de salud mental dibujan un escenario complejo, que pide un tratamiento interdisciplinar.
En mi opinión, culpabilizar únicamente al menor es una visión simplista e injusta. Se requiere una respuesta integral e interdisciplinar, que combine la intervención educativa, psicológica, social y familiar, y que se base en la prevención y la inclusión, no en el castigo o la estigmatización.
En definitiva, estos comportamientos deben ser vistos como una llamada de atención: no estamos ante menores conflictivos, sino ante menores en conflicto con su entorno, y como sociedad tenemos la responsabilidad de actuar.
By: Macarena

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